martes, 25 de noviembre de 2014

Tres Cs...

... para innovar





Al plantear este tema parto de la base de la  imperante “necesidad de innovar en educación”, por ello es importante dejar claro lo que se entiende por “necesidad” por “innovación” y por “educación” para poder centrar  adecuadamente la reflexión.
Innovar
Innovar es “introducir algo nuevo y valioso en la realidad existente” y si lo de “nuevo” no ofrece lugar a muchas dudas (aunque muchas veces llamamos nuevo a algo que hace mucho que no lo es), lo de “valioso” necesita ser acotado puesto que es evidente su subjetividad ya que lo que tiene valor para unos, carece de él para otros. Será por tanto una de las cuestiones que debemos abordar ¿Qué es valioso para la educación de hoy? ¿Qué es lo que aporta valor?

Necesidad
¿Es necesario innovar? Realmente pienso que es inevitable. Todo proceso evolutivo está provocado por los cambios que se producen en el medio, de forma que “sólo los mejor adaptados sobreviven”.  Por tanto, si los cambios que conducen a la innovación se produjeron, se producen y se van a producir inevitablemente ¿Por qué preocuparnos? ¿Por qué no dejar que actúe la “selección natural” como hasta ahora? Pensar que está de moda hablar de Innovación es lo mismo que decir que está de moda hablar del cambio climático (puesto que en la historia de la tierra se han sucedido unos a otros y todo ha seguido adelante). Sin embargo nos preocupa lo que está ocurriendo hoy porque los cambios (sociales, culturales,  medioambientales) se están produciendo en muy poco tiempo y a gran velocidad, tanta que los procesos naturales de adaptación al cambio ya no funcionan.

Recordemos: “sólo los mejor adaptados sobreviven”  y estoy segura de que no queremos ver morir  una escuela porque no consigue adaptarse, porque no evoluciona a la velocidad necesaria; es por ello por lo que es necesario innovar pero no de cualquier forma, necesitamos una innovación dirigida a conseguir ser “los mejor adaptados”, necesitamos intervenir en este proceso para alcanzar una “educación sostenible”

“La paradoja de la educación de comienzos del siglo XXI se encuentra en la desconexión entre la excelente capacidad institucional de las escuelas y su bajo desempeño en preparar a los estudiantes para inventar un futuro que responda adecuadamente a las oportunidades y desafíos globales”.

En poco tiempo hemos pasado de las sociedades industriales (1.0) a las sociedades del conocimiento (2.0) y ahora a las sociedades centradas en la innovación (3.0).

La sociedad 3.0, hace referencia a un mundo que está “a la vuelta de la esquina” y, al mismo tiempo, que trasciende las vanguardias actuales, está impulsada por tres agentes principales:
  • Cambio social y tecnológico acelerado.
  • Globalización constante y redistribución horizontal del conocimiento y de las relaciones.
  • Sociedad de la información impulsada por Knowmads (1)
Educación
Ante esta sociedad en continuo y acelerado proceso de cambio, nos encontramos con una escuela que no lo procesa y que se mantiene anclada en el pasado, una escuela que no se adapta.  Se constata que hoy, la educación formal no garantiza la formación de ciudadanos competentes para desenvolverse en este mundo de cambio,  globalización, interconexión…

Hoy se reclaman  competencias que no se adquieren en la escuela y que no son garantizadas por las titulaciones. Competencias, sin embargo, que sí se consiguen en otros ámbitos (educación no formal, informal, aprendizaje invisible) generando la aparición del knowmad   (“Nómada del conocimiento” Moravec, 2008b): Trabajadores creativos, imaginativos, innovadores, capaces de aprender con cualquier persona, en cualquier momento y en cualquier lugar. Los knowmads no tienen miedo al fracaso, aprenden y desaprenden a la vez, son intuitivos, innovadores, ubicuos y conectados, capaces de resolver problemas y generar conocimientos en cualquier contexto(1). Un knowmad es valorado por su conocimiento personal, lo que le proporciona una ventaja competitiva con respecto a otros trabajadores.

“Esta remezcla de espacios y de relaciones sociales está afectando también a la educación. Los estudiantes de la sociedad 3.0 tendrían que poder aprender, trabajar, jugar y compartir en prácticamente cualquier contexto, Sin embargo, son pocos los indicios existentes que nos permitan afirmar que la educación está evolucionando hacia el paradigma 3.0” (C.Cobo y J. W. Moravec, Aprendizaje Invisible), al contrario, sigue imperando la escuela clásica, desarrollada en el marco de la sociedad industrial (1.0) con división por niveles, clases y asignaturas  que funciona según un calendario de actividades siendo la mayor parte de la enseñanza dirigida por el maestro (Soerensen, Danielsen y Nielsen, 2007).

¿Renovarse o morir?
Si somos capaces de aprender fuera del ámbito de la escuela (educación formal) la mayor parte de las cosas que nos harán competentes en la sociedad en la que vivimos ¿para qué la escuela? ¿Está condenada a desaparecer? o al menos ¿está condenada a desaparecer como la conocemos?

Evidentemente es necesaria una educación formal para una especialización (nadie se pondría en manos de un médico o de un piloto de avión que haya aprendido “de oídas”), pero ¿sobra la escuela  (no la educación) para todos? ¿Qué papel juega en la formación de los knowmads?     

Muchas de las cosas que aprendemos en la educación formal son necesarias pero no son ni mucho menos suficientes,  de ahí la necesidad de movilizarnos hacia una innovación necesaria y suficiente que dirija el cambio no para evolucionar (demasiado lento, demasiado aleatorio, demasiado tarde) sino para revolucionar la educación.

Debemos incorporar  el conocimiento tácito (invisible, no formal, informal) al sistema si queremos que éste sea sostenible dado que es el que capacita para ser competente en el mundo actual.

Por eso hoy se habla de la SEREMPATÍA  como el nuevo motor de la innovación (M.A. Pesquera) [Serempatía: De la combinación de “Serendipia” (lo que se alcanza por azar) y Empatía (ponerse en el lugar de los demás”).

La serendipia se va a traducir para nosotros en la capacidad para encontrar cosas, personas y el conocimiento que estas aportan sin que sepamos previamente dónde buscarlo. Necesitamos  encuentros fortuitos entre personas para que a través de las conexiones que se generan conviertan el conocimiento tácito (invisible) en explícito.
La empatía nos permite ponernos en el lugar del otro, contar con él, observar a través de su mirada.
SEREMPATÍA: Podríamos definir la serempatía como la Innovación afortunada por la generación de conocimiento en redes de colaboración abierta.

Por tanto: “generación de conocimiento”: CREAR,  “en redes”: COMPARTIR, “de colaboración”: COOPERAR

“En la larga historia de la humanidad (y de los animales también) aquellos que aprendieron a colaborar y a improvisar de manera más efectiva han prevalecido (Charles Darwin).

Para catalizar los procesos de innovación debemos motivar la serempatía provocando encuentros de personas que compartan conocimientos (dando visibilidad al aprendizaje invisible)  y cooperen en la creación de nuevos conocimientos. De esta forma Crear, Compartir y Cooperar serán los valores (el valor, “lo valioso”) que aportará lo “nuevo” que vamos a introducir en la realidad existente para dirigir la Innovación necesaria hacia la escuela del siglo XXI

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